En muchas ocasiones, gracias a las personas que tenemos a nuestro alrededor, podemos encontrarnos con María y con su hijo. Hoy nos valemos de los sentimientos de otra gente para profundizar en el patrocinio de nuestra Madre y ayudar nuestra oración.
Estos son algunos de los testimonios que nos da la gente cuando le preguntamos por la Virgen del Patrocinio:
- Para mí es un referente, a la que acudo cuando necesito alivio y protección, siempre sabe escucharme, es una MADRE con mayúsculas a la que un año más tengo que agradecerle que esté ahí siempre cubriéndonos con su manto. (Guadalupe Gálvez)
- Ella es el instrumento que Dios ha utilizado para hacerme llegar a Él. El modelo a seguir, que nos protege, ayuda y auxilia en nuestras necesidades. Que intercede por nosotros y nos acompaña en nuestro caminar. (Isabel Jiménez)
- Vivir con María y en María la advocación de PATROCINIO me hace sentirme especialmente protegida por ella, me hace mirarla con ternura desde abajo, sintiéndome pequeña y me hace levantar la mano con la confianza, que, de pedirle, ella me la llenará.
Su PATROCINIO se traduce en preocupación por mí. Lo siento cuando le rezo, cuando voy al colegio a encontrarme con los niños, en la universidad, en los trabajos de pastoral que me asigna la Congregación, en mi comunidad. Siento que tiene manos que van acomodando el lugar donde me envía su hijo, siento que sopla en mi oído ideas para acertar en el trato y en las relaciones con otros. Siento que me insiste en que sea mejor persona y que vive ilusionada en acercarme más a Jesús-
Cuando estoy triste o preocupada, se me repite interiormente (mamá, mamá) y parece que todo desaparece, que las cosas mejoran, que siento paz. Nuestra cercanía ha aumentado desde que mi mamá se fue al cielo, pues nuestros vínculos se han intensificado, ella va cuidando de mí y eso es lo mejor que me va pasando. (Andreina Falciano)

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